HONDURAS: SE ACENTUÁ DIA A DIA LA FALTA DE ALIMENTOS
ES DESEPERANTE LA SITUACION DE MILES DE HONDUREÑOS PARA BUSCAR PROVISIONES. DUEÑOS DE SUPERMERCADOS MANTIENE LA INCERTIDUMBRE POR UNA NUEVA OLA DE SAQUEOS

" Hay mucha terquedad en Roberto Micheletti, pero a él no le intersa el pueblo, es él y sus ansias de poder, nada más, aqui sufrimos desabastecimiento de alimentos, agua, combustibles y dinero, dijo Mario un comerciante de 50 años, mientra esperaba su turno en una inmensa fila de casi un kilometro ante un estacion de combustible.
Voy a comprar combustible para poder ir a comprar comida; si no hay combustible, no hay comida, se queja Luis Cerrato al resumir sus sensaciones.
En un super de un barrio popular, los consumidores dejaron literalmente vacias las gondolas, en las que solamente se venden productos no indispensables. Medios locales de prensa tambien informan que la situacion es similar en las demás ciudades del pais..
Para Roberto de 40 años y terapeuta, no se lo toma con tanto humor y dice que ayer pudo llegar pronto a una estacion de servicio con poca cola y que aún tiene víveres en su casa. ¨No sé cuanto durará esto, ni cuanto durarán las reservas!, dijo.
Los consumidores de Tegucigalpa están en un continuo ambiente tenso tras los graves disturbios registrados hace casi 20 dias a la noche en varios sectores de la ciudad.

Pero la desesperación del pueblo, la gran mayoria pobre, sufre con las consecuencias de este desabastecimiento producto de la terquedad de este regimen dictatorial a cargo de Roberto Micheletti, el hambre esta siendo mella en la población, los grandes lo soportamos pero cuando vemos a nuestros hijos que les duelen sus estomagos, que le duelen sus cabezas, nos desespera mas, acudimos a nuestros pastores que la mayoria estan con este gobierno, donde creen que Dios esta de parte de este gobierno, pero cuando se castiga a su pueblo con el hambre, el desabastecimiento, la falta de trabajo..... stos mismos PASTORES QUE APOYAN A MICHELETTI, nos dicen que estamos en PECADO, que es nuestra culpa que no progresemos, que smos los que estamos sucios ante Dios, y ahi es donde mas se ahunda nuestra desesperación.

" Hay mucha terquedad en Roberto Micheletti, pero a él no le intersa el pueblo, es él y sus ansias de poder, nada más, aqui sufrimos desabastecimiento de alimentos, agua, combustibles y dinero, dijo Mario un comerciante de 50 años, mientra esperaba su turno en una inmensa fila de casi un kilometro ante un estacion de combustible.
Voy a comprar combustible para poder ir a comprar comida; si no hay combustible, no hay comida, se queja Luis Cerrato al resumir sus sensaciones.
En un super de un barrio popular, los consumidores dejaron literalmente vacias las gondolas, en las que solamente se venden productos no indispensables. Medios locales de prensa tambien informan que la situacion es similar en las demás ciudades del pais..
Para Roberto de 40 años y terapeuta, no se lo toma con tanto humor y dice que ayer pudo llegar pronto a una estacion de servicio con poca cola y que aún tiene víveres en su casa. ¨No sé cuanto durará esto, ni cuanto durarán las reservas!, dijo.
Los consumidores de Tegucigalpa están en un continuo ambiente tenso tras los graves disturbios registrados hace casi 20 dias a la noche en varios sectores de la ciudad.

Pero la desesperación del pueblo, la gran mayoria pobre, sufre con las consecuencias de este desabastecimiento producto de la terquedad de este regimen dictatorial a cargo de Roberto Micheletti, el hambre esta siendo mella en la población, los grandes lo soportamos pero cuando vemos a nuestros hijos que les duelen sus estomagos, que le duelen sus cabezas, nos desespera mas, acudimos a nuestros pastores que la mayoria estan con este gobierno, donde creen que Dios esta de parte de este gobierno, pero cuando se castiga a su pueblo con el hambre, el desabastecimiento, la falta de trabajo..... stos mismos PASTORES QUE APOYAN A MICHELETTI, nos dicen que estamos en PECADO, que es nuestra culpa que no progresemos, que smos los que estamos sucios ante Dios, y ahi es donde mas se ahunda nuestra desesperación.
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